11.1Percepción, decisión y tiempo de reacción
Percibir, atender, decidir, actuar
Al volante te llegan muchos estímulos a la vez, el tráfico cambia sin parar y no siempre está claro qué hará cada uno. Ante cada situación pasas por cuatro pasos:
- Percibes. Alrededor del 90 % de la información llega por la vista. El oído y el tacto ayudan: oyes una sirena, notas la vibración de una banda sonora.
- Atiendes a lo importante y dejas lo demás en segundo plano.
- Decides qué hacer: frenar, esquivar o seguir.
- Actúas sobre los mandos.
Ver bien para reaccionar a tiempo
La agudeza visual es la capacidad de ver con nitidez a distancia, por ejemplo leer una señal cuando todavía está lejos. Cuanto mejor ves, antes descubres un peligro.
Si ves mal:
- percibes tarde y tardas más en reaccionar;
- te anticipas peor;
- te cansas antes por el esfuerzo;
- te cuesta adaptarte a los cambios de luz, como al entrar en un túnel.
Si tu vista lo necesita, el reconocimiento médico puede obligarte a llevar gafas o lentillas, o fijarte un límite de velocidad.
Campo visual y visión de túnel
El campo visual es todo lo que abarcas sin mover los ojos. Con el coche parado ronda los 180 grados. En sus bordes, la visión periférica capta lo que se mueve a los lados, como un coche que asoma en un cruce.
Si el campo visual se estrecha y solo ves bien lo de delante, tienes visión de túnel. La provoca sobre todo la velocidad, y también la fatiga, las distracciones, el alcohol, la noche y algunas enfermedades de los ojos.
De noche y con cambios de luz
De noche baja la agudeza visual. Distingues peor formas, colores y contrastes, y todo parece más lejos y más lento de lo que está. Lleva una velocidad que te permita parar dentro de lo que alumbran tus faros.
Las luces largas de un coche que viene de frente te deslumbran y te dejan sin ver unos instantes. Al pasar de mucha luz a poca, como al entrar de día en un túnel, el ojo tarda entre 30 segundos y 2 minutos en adaptarse.
La sensación de velocidad engaña
Calculas tu velocidad por el ruido, las vibraciones y lo deprisa que pasa el paisaje, y esas pistas fallan. En un coche silencioso y estable, o en una autovía ancha y bien asfaltada, crees ir más despacio de lo que vas. En una carretera estrecha o con baches, crees ir más deprisa.
Tras horas a gran velocidad por autovía te acostumbras. Al entrar después en una carretera convencional o en un pueblo, crees ir despacio y aún vas rápido. Mira el velocímetro a menudo.
El tiempo de reacción
Es el tiempo que pasa desde que percibes un peligro hasta que actúas sobre los mandos: pisas el freno, giras el volante o sueltas el acelerador. Mientras tanto el coche sigue a la misma velocidad.
En condiciones normales dura entre medio segundo y un segundo, con una media de 0,75 segundos.
Tiene dos partes: el tiempo de decidir y el de hacer el movimiento. Por eso en el examen se describe como el tiempo hasta que decides o hasta que actúas, y las dos frases valen.
Capacidad y tiempo de reacción
La capacidad de reacción mide lo preparado que estás para responder bien y a tiempo. Cuando baja, sube el tiempo de reacción:
| Tu estado | Capacidad de reacción | Tiempo de reacción |
|---|---|---|
| Descansado y atento | Mayor | Menor |
| Con sueño, fatiga, estrés, alcohol o drogas | Menor | Mayor |
La velocidad también te resta capacidad de reacción (subtema 11.10).
Qué alarga el tiempo de reacción
El tiempo de reacción cambia de una persona a otra y también en la misma persona, según su estado. Lo alargan, entre otros:
- el sueño, la fatiga y las distracciones;
- el alcohol, las drogas y medicamentos como los tranquilizantes;
- una enfermedad, oír mal o la edad avanzada;
- una comida copiosa;
- mucho calor dentro del coche, o tanto aire acondicionado que pasas frío.
Con alcohol, los 0,75 segundos pueden duplicarse.
Las emociones y la reacción
Tu estado de ánimo cambia lo que percibes y lo rápido que respondes. Tras una fuerte discusión o una mala noticia tardas más en reaccionar (subtema 11.3).
Si sales de casa enfadado después de discutir, es fácil que no veas a tiempo un coche que se incorpora.
La depresión hace además que te distraigas con más facilidad y que sufras somnolencia (subtema 11.6).
Ejecutar la maniobra
Después de decidir tienes que mover pies y manos con precisión y a tiempo. Esa coordinación empeora:
- si vas mal sentado o lejos de los pedales y del volante;
- con alcohol, drogas o algunos medicamentos;
- con fatiga o sueño;
- en un coche que no conoces, porque pierdes segundos buscando las luces o el limpiaparabrisas;
- con lluvia, nieve o el firme en mal estado, que hacen menos preciso el manejo.
Antes de salir con un coche ajeno, ajusta el asiento y localiza cada mando.
Experiencia y formación
Con la práctica los gestos de conducir se vuelven automáticos, respondes más rápido y te queda atención libre para el tráfico (subtema 11.2).
La formación también mejora tu capacidad de respuesta. Si conoces las normas y los riesgos, detectas antes los peligros y eliges mejor la maniobra.
Anticiparte te da tiempo
Si ves venir un peligro antes de que ocurra, ahorras parte del tiempo de reacción.
Ejemplo: llegas a una intersección y otro coche se acerca tan deprisa que parece que no va a respetar tu prioridad. Suelta el acelerador y pon el pie sobre el freno, sin pisarlo (subtema 12.1).
Distancia de reacción
Son los metros que avanza el vehículo mientras dura tu tiempo de reacción: desde que percibes el peligro hasta que actúas sobre los mandos, normalmente al pisar el freno. En ese tramo el vehículo todavía no frena.
Crece por dos motivos: si tardas más en reaccionar, por ejemplo por sueño o alcohol, y si vas más rápido.
| Velocidad | Metros recorridos en 0,75 segundos |
|---|---|
| 50 km/h | unos 10 |
| 100 km/h | unos 21 |
| 120 km/h | unos 25 |
Distancia de frenado
Son los metros que recorre el vehículo desde que pisas el freno hasta que se para del todo. Empieza donde termina la distancia de reacción, así que son dos distancias distintas.
Depende sobre todo de la velocidad y crece con su cuadrado: si duplicas la velocidad, necesitas cuatro veces más metros para frenar.
Ejemplo: el semáforo se pone en ámbar y decides parar. Hasta que el pie toca el freno recorres la distancia de reacción. Desde ahí hasta quedar quieto, la de frenado.
El vehículo y la vía también cuentan
A la misma velocidad, la frenada se alarga en estos casos:
Si a una velocidad inadecuada se suman un vehículo y una vía en malas condiciones, la frenada es todavía más larga.
La carga alarga la frenada
Cuanto más pesa el vehículo, más metros necesita para pararse. Un turismo con mucho peso frena en más distancia que vacío, también en llano.
Si va sobrecargado o con la carga mal colocada, además pierde estabilidad y frena peor. La carga alarga la distancia de frenado; la de reacción sigue igual.
Ejemplo: llevas una furgoneta con bultos apilados. En una frenada de emergencia su masa alarga la frenada y los bultos pueden desplazarse. Deja más distancia de seguridad.

Distancia de detención
Es la distancia que recorre el vehículo desde que percibes un peligro hasta que queda totalmente parado.
Distancia de detención = distancia de reacción + distancia de frenado.
Depende de la velocidad, de tu tiempo de reacción y de lo que tarda el vehículo en frenar. Por eso la alarga todo lo que empeora tu estado (sueño, alcohol), el del vehículo (frenos, neumáticos, carga) o el de la vía (lluvia, hielo). Con la calzada mojada es mayor que en seco.
Poder parar a tiempo
La ley te obliga a adaptar la velocidad para poder detenerte ante cualquier obstáculo (subtema 3.1). Tu distancia de detención debe ser menor que la que te separa del obstáculo.
Detrás de otro vehículo, deja espacio para parar si frena de golpe. El Reglamento General de Circulación manda calcularlo teniendo en cuenta «especialmente la velocidad y las condiciones de adherencia y frenado».
Trampas de examen
| Distancia | Desde que… | Hasta que… |
|---|---|---|
| De reacción | percibes el peligro | actúas sobre los mandos |
| De frenado | pisas el freno | el vehículo se para |
| De detención | percibes el peligro | el vehículo se para |
- Tu estado cambia la distancia de reacción. El estado del vehículo, la vía y la carga cambian la de frenado.
- Más velocidad significa menos capacidad de reacción y más distancia de reacción, de frenado y de detención.
- Unas gafas graduadas o una comida ligera no alargan el tiempo de reacción.