Теория

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11 · El conductor y los factores de riesgo

11.4El alcohol

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1

El alcohol frena el cerebro

El alcohol de las bebidas es una droga depresora del sistema nervioso central: hace más lento el trabajo del cerebro.

Al principio da euforia, porque adormece las zonas del cerebro que frenan los impulsos. Te sientes alegre, seguro y confiado, pero es un falso estado de euforia, seguridad y confianza. Crees que puedes conducir, aunque ya ves peor, reaccionas más tarde y valoras mal el riesgo.

2

El alcohol y los accidentes

El alcohol está directamente relacionado con los accidentes y es una de sus principales causas (subtema 13.2). Según la DGT, multiplica por 9 la posibilidad de sufrir o provocar un accidente. Esos accidentes son más graves: con alcohol, el cuerpo resiste peor las heridas.

Como la velocidad y la fatiga (11.10 y 11.8), el alcohol es un factor de riesgo que depende directamente del conductor.

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Qué es la tasa de alcoholemia

La alcoholemia es la cantidad de alcohol que hay en la sangre. Su tasa se mide de dos formas:

Dónde se mideUnidadCómo
En sangregramos por litro (g/l)análisis de sangre
En aire espiradomiligramos por litro (mg/l)soplando en un etilómetro

Las dos cifras van a la par: la de aire es la mitad que la de sangre. Por ejemplo, 0,25 mg/l en aire equivale a 0,5 g/l en sangre.

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Tasas máximas de alcohol

Estas son las tasas que no puedes superar:

ConductorEn sangreEn aire espirado
General: dos años o más de permiso, con turismo, moto o vehículo de hasta 3.500 kg; ciclistas mayores de edad0,5 g/l0,25 mg/l
Noveles: los dos primeros años con permiso0,3 g/l0,15 mg/l
Transporte profesional: camiones de más de 3.500 kg, autobuses, taxis y otros0,3 g/l0,15 mg/l
Menores de edad, con cualquier vehículo0,0 g/l0,0 mg/l
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Tasa reducida en el transporte profesional

Con estos vehículos no puedes superar 0,3 g/l en sangre ni 0,15 mg/l en aire, aunque tengas muchos años de permiso:

  • mercancías de más de 3.500 kg de masa máxima autorizada;
  • viajeros con más de nueve plazas, como los autobuses;
  • servicio público, como taxis y VTC;
  • transporte escolar y de menores;
  • mercancías peligrosas;
  • servicio de urgencia, como una ambulancia;
  • transportes especiales.

Un camión de 3.500 kg o menos tiene la tasa general, 0,25 mg/l.

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Conductores noveles: dos años

Los dos años siguientes a la obtención de tu primer permiso no puedes superar 0,15 mg/l en aire ni 0,3 g/l en sangre, con ningún vehículo.

Antigüedad del primer permisoTasa en aire
Menos de dos años: 1 año, 18 meses…0,15 mg/l
Dos años o más0,25 mg/l, la general

No lo confundas con la placa L (subtema 2.9): se lleva solo el primer año, y la tasa reducida dura dos.

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Si ya tenías otro permiso

Los dos años de novel cuentan desde tu primer permiso, de cualquier clase, incluido el AM.

Al sacar el B tienesTasa con el turismo
A, A1 o AM desde hace dos años o más0,25 mg/l o 0,5 g/l
A1 desde hace año y medio0,3 g/l durante seis meses más
A2 desde hace un año0,3 g/l durante un año más

Una licencia, como la de vehículos agrícolas, solo cuenta para los vehículos que permite conducir.

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Menores de edad: tasa 0,0

Si tienes menos de 18 años, en ningún caso puedes circular con alcohol en el cuerpo: tu tasa es 0,0 g/l en sangre y 0,0 mg/l en aire, con cualquier vehículo, también bicicleta o patinete eléctrico.

Ejemplo: tienes 17 años y vas en tu moto de 125 cc con el A1. Una sola cerveza ya te pone por encima del límite.

Para todos, la única tasa completamente segura para conducir es 0,0.

9

Poco alcohol también afecta

El alcohol es peligroso al volante aunque bebas poco. Una cerveza o un vino en la comida ya alteran tu concentración, reducen lo que percibes del entorno y aumentan tu tiempo de reacción.

El riesgo de accidente sube antes de llegar al límite legal: con 0,15 a 0,20 g/l en sangre ya empiezan a fallar las capacidades para conducir. Así que también puedes tener un accidente por el alcohol sin superar la tasa permitida.

Con las drogas pasa igual, aun en pequeñas cantidades.

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Beber a menudo acaba en accidente

Muchas veces alguien bebe, conduce y no le pasa nada. Se acostumbra, cree que lo controla y arriesga cada vez más.

Pero cada trayecto con alcohol suma probabilidades: si una persona bebe y conduce con frecuencia, es probable que con el tiempo acabe sufriendo un accidente. Estar acostumbrado a beber no la protege.

Tu experiencia ("yo siempre llego bien") cuenta pocos viajes. Las estadísticas reúnen miles de accidentes y muestran el riesgo real.

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Falsa seguridad al volante

Con alcohol, el conductor suele tener un exceso de seguridad en sí mismo. Sobrevalora sus capacidades, desprecia el peligro y percibe menos riesgo del que hay. Con tasas bajas incluso cree que conduce mejor.

En general no valora bien los efectos del alcohol en su conducción ni es consciente de que arriesga más, sobre todo si es joven, va con amigos y quiere demostrar que aguanta.

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Impulsividad e infracciones

El alcohol reduce la prudencia y el sentido de la responsabilidad. Muy a menudo provoca respuestas impulsivas y agresivas ante los demás conductores: quien ha bebido suele conducir de forma agresiva e imprudente y se mete en discusiones.

También comete más infracciones:

  • no guarda la distancia de seguridad;
  • se para en el carril sin motivo;
  • gira demasiado abierto o invade el carril contrario;
  • va haciendo eses o adelanta donde no debe;
  • no señaliza bien las maniobras.
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Percibir, decidir y actuar

Ante cualquier situación del tráfico percibes, decides y actúas. El alcohol produce una alteración significativa en las tres fases:

  1. Percibes peor el entorno: señales, coches, peatones.
  2. Interpretas mal la situación y decides mal, por ejemplo un adelantamiento peligroso.
  3. Actúas peor: coordinas tus movimientos con mayor dificultad, son lentos e imprecisos, manejas peor el volante y los pedales y pierdes equilibrio.

Ejemplo: calculas mal el hueco en una glorieta, entras y frenas tarde.

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Más tiempo para reaccionar

El alcohol aumenta el tiempo de reacción (subtema 11.1), aunque bebas poco: el cerebro tarda más en decidir y los movimientos salen más lentos.

Mientras tanto, el vehículo sigue avanzando sin frenar. Por eso aumentan la distancia de reacción y la de detención.

Vale para cualquier vehículo: a partir de cierta cantidad, la cerveza también hace que un motorista reaccione con más lentitud.

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Campo visual y visión en túnel

Campo visual y visión en túnel

El alcohol disminuye la capacidad visual. Los ojos se mueven más despacio y recogen menos información.

También reduce el campo visual. Con tasas altas aparece la visión en túnel, o efecto túnel (subtema 11.1): el conductor solo percibe el centro de la calzada y deja de ver los laterales, porque el cerebro, más lento, se fija solo en lo que tiene delante.

Ejemplo: en la ciudad no ves al peatón que baja de la acera.

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Luces, señales y deslumbramientos

El alcohol empeora cómo manejan tus ojos la luz y el espacio:

  • percibes peor las luces y las señales, sobre todo las rojas, como los semáforos;
  • tus ojos se adaptan peor a los cambios de luz, así que eres más sensible a los deslumbramientos;
  • calculas mal las distancias y las velocidades.

Los problemas con luces y señales empiezan con unos 0,2 g/l en sangre, por debajo del límite. De noche, los faros de frente te deslumbran más.

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Atención, distracciones y sueño

El alcohol reduce la atención al volante. Cuesta atender a dos cosas a la vez, como un semáforo y un peatón que cruza, y mantener la atención mucho rato. Por eso quien ha bebido falla más en cruces, incorporaciones, ciudad y zonas con muchas señales.

También baja el nivel de alerta: aumentan las distracciones y el alcohol favorece la aparición de la fatiga y del sueño.

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Alcohol con otras drogas o medicamentos

Mezclar alcohol con otras sustancias es todavía más peligroso. Los efectos se potencian entre sí y las reacciones pueden ser imprevisibles.

  • Con otras drogas, se potencian los efectos negativos sobre la capacidad para conducir.
  • Con fármacos como sedantes, ansiolíticos o antidepresivos, se pueden potenciar sus efectos secundarios, como la somnolencia.
  • El alcohol y muchos medicamentos aumentan el tiempo de reacción.

Ningún medicamento baja la tasa de alcohol. Drogas y medicamentos se estudian en 11.5 y 11.6.

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Cómo pasa el alcohol a la sangre

El alcohol pasa a la sangre desde el estómago y el intestino. Ya se puede detectar en sangre a los 5 minutos de beber.

La comida cambia la velocidad:

  • con el estómago vacío, pasa más alcohol y más deprisa, y los efectos llegan de golpe;
  • si bebes durante la comida o con alimentos, pasa más despacio.

Comer retrasa la absorción, pero todo el alcohol acaba en la sangre y el riesgo de accidente sigue ahí.

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Tipo de bebida

TipoCómo se obtieneEjemplos
Fermentadalas levaduras convierten en alcohol el azúcar de frutas o cerealesvino, cerveza, sidra
Destiladase calienta una fermentada para quitarle agua y concentrar el alcoholwhisky, ron, ginebra, vodka

El alcohol de las destiladas se absorbe más rápido que el de las fermentadas.

También pasa antes a la sangre si la bebida está caliente o la mezclas con bebidas con gas, como la tónica o los refrescos. La mezcla no rebaja la tasa: la hace subir antes.

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Cantidad y ritmo al beber

Cuanto más alcohol bebes, y cuanto más deprisa, más alta es la tasa y antes sube.

Beber despacio tampoco te salva. El hígado elimina muy poco alcohol por hora, así que, si bebes poco a poco todo el día, el alcohol se acumula. Y como la tasa sube despacio, notas menos los síntomas y te crees bien con una tasa alta.

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La curva del alcohol en sangre

La tasa cambia con el tiempo en tres fases:

  1. Subida: el alcohol pasa a la sangre y la tasa crece deprisa.
  2. Pico: la tasa y los efectos son máximos entre 30 y 90 minutos después de beber.
  3. Bajada: aproximadamente una hora después de dejar de beber, la cantidad de alcohol en sangre empieza a disminuir, muy poco a poco.

Sentirte bien a la media hora no te da permiso para conducir: tu tasa puede seguir subiendo.

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El alcohol se elimina muy despacio

El hígado elimina casi todo el alcohol; solo una pequeña parte sale con la orina, el aliento y el sudor.

Trabaja a un ritmo lento y casi fijo, unos 0,12 g/l de sangre por hora, y nada lo acelera. Por eso el alcohol desaparece de la sangre muy lentamente y no se elimina del todo hasta varias horas después de beber.

Ejemplo: con 1,8 g/l puedes necesitar entre 6 y 10 horas solo para bajar del límite.

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Dormir no elimina el alcohol

Mientras duermes, el cuerpo funciona más despacio y el alcohol se elimina más despacio que cuando estás despierto. Dormir un poco no acelera la eliminación ni te devuelve antes las capacidades.

Ejemplo: el sábado bebes mucho, duermes unas horas y coges el coche por la mañana. Puedes seguir por encima del límite, incluso tras ocho horas de sueño.

Si has bebido mucho por la noche, no conduzcas a primera hora del día siguiente.

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No hay trucos para bajar la tasa

Solo el tiempo baja la tasa de alcohol. Nada de esto la reduce ni engaña al etilómetro:

  • comer o beber mucha agua;
  • tomar café o té, o masticar granos de café;
  • chicles, caramelos, menta o sprays para el aliento;
  • fumar;
  • hacer ejercicio o darse una ducha;
  • beber aceite o tomar clara de huevo;
  • tener mucha capacidad pulmonar.

Tomar cocaína solo añade otra droga. El café puede quitarte algo de sueño un rato, pero no cambia tu tasa ni tus reflejos.

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Misma bebida, distinta tasa

No puedes calcular tu tasa solo con la cantidad y el tipo de alcohol. Dos personas que beben lo mismo pueden tener tasas y efectos distintos, porque influyen otros factores:

  • peso: como norma general, una persona delgada alcanza más tasa, porque el alcohol se reparte en menos cuerpo;
  • sexo: en general afecta más a las mujeres, que tienen menos agua en el cuerpo y lo eliminan más despacio;
  • estado personal: cansancio, falta de sueño, ayuno, estrés, enfermedad, embarazo o medicación aumentan los efectos.
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Edad y experiencia

Los menores de 18 años y los mayores de 65 son, en general, más sensibles a los efectos del alcohol y controlan peor las alteraciones que produce.

La experiencia también cuenta. Con la misma cantidad de alcohol, los efectos son mayores en los conductores con poca experiencia: todavía no tienen automatizados los movimientos de conducir y necesitan más concentración. En parte por eso los conductores noveles tienen una tasa máxima más baja.

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Quién debe hacer la prueba

Todo conductor, también de bicicleta o de patinete eléctrico, está obligado a hacer las pruebas de alcohol si los agentes se lo piden.

Los agentes pueden hacer la prueba:

  • a cualquier usuario implicado directamente como posible responsable de un accidente, incluido un peatón;
  • a quien conduce con síntomas evidentes de haber bebido;
  • al conductor denunciado por una infracción;
  • a los conductores requeridos en un control preventivo.

Un peatón también debe hacerla si comete una infracción, pero no en un control preventivo.

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Cómo es la prueba

La prueba consiste normalmente en soplar en un etilómetro, un aparato oficial que mide el alcohol del aire espirado en mg/l. Hay que soplar de forma larga y continua, porque el aire que vale es el del fondo de los pulmones.

Los etilómetros pasan cada año un control oficial del Estado, así que el resultado es fiable.

Si estás herido o enfermo y no puedes soplar, el personal médico del centro al que te lleven decide qué pruebas hacer.

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La segunda prueba

El agente te hace una segunda prueba de aire espirado, para mayor garantía y a efectos de contraste:

  • si la primera supera tu tasa máxima;
  • o si no la supera, pero muestras síntomas evidentes de estar bajo los efectos del alcohol.

Usa un procedimiento similar al de la primera y te avisa antes. Tienes derecho a controlar, tú o un acompañante, que pasen al menos 10 minutos entre las dos.

Ejemplo: un novel da 0,20 mg/l; supera su límite de 0,15, así que habrá segunda prueba.

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Tus derechos y el análisis de contraste

Puedes hacer alegaciones, tú, tu acompañante o tu abogado, y se anotan.

Si no estás de acuerdo con el etilómetro, puedes pedir un análisis de contraste, normalmente de sangre. Te llevan al centro sanitario más próximo, donde los médicos eligen el análisis. Antes depositas su importe: si da positivo lo pagas tú; si da negativo, te lo devuelven.

El juez también puede ordenar repetirlas. Las pruebas de drogas se repiten igual: a petición del conductor o por orden del juez (11.5).

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Negarse a la prueba

Si un agente te pide la prueba, estás obligado siempre. Con un vehículo de motor o un ciclomotor, negarte es un delito castigado con prisión y privación del derecho a conducir. Además, pueden inmovilizar tu vehículo en el acto.

Si no es delito, por ejemplo en bicicleta, la negativa es una infracción muy grave (subtema 14.5).

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Inmovilización del vehículo

Si la prueba da positivo, el agente puede inmovilizar tu vehículo en el acto, a no ser que otra persona debidamente habilitada pueda conducirlo, como un acompañante con permiso que no ha bebido. También puede hacerlo si te niegas a la prueba.

La inmovilización se deja sin efecto cuando desaparece la causa que la motivó: tu tasa ya no supera el límite o llega el conductor habilitado que has llamado. Pagar la multa no la levanta. Los gastos de inmovilización, traslado y depósito los pagas tú.

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Infracción o delito

Superar tu tasa máxima es una infracción muy grave. La multa es de 500 €, o de 1.000 € si superas el doble de tu tasa máxima o reincides en un año. Pierdes 4 o 6 puntos según la tasa (subtemas 14.4 y 14.5).

Conducir bajo los efectos del alcohol también puede ser un delito contra la seguridad vial. Con vehículo de motor o ciclomotor, siempre es delito superar 0,60 mg/l en aire o 1,2 g/l en sangre, y con menos tasa si conduces bajo su influencia. Si das negativo con síntomas evidentes, el agente anota los síntomas y, si los hechos pueden ser delito, te lleva al juzgado.

Pena: prisión, multa o trabajos para la comunidad, y siempre privación del derecho a conducir (subtema 14.5).

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Trampas de examen

Si la pregunta dice…Respuesta
Alcohol y tiempo de reacciónAumenta, nunca disminuye
Comer o beber aguaNo baja la tasa
Pico de alcoholemiaEntre 30 y 90 minutos
Camión de 3.500 kg o menos0,25 mg/l
Placa L y tasa de novelUn año y dos años
Peatón en un control preventivoNo está obligado
Tiempo entre las dos pruebasAl menos 10 minutos